
Pasaron varios meses (tres, bah) y finalmente me encargaron otro capítulo de Dana y el General. En unos días aparecerá en los mostradores de los comercios de fisque menuco (ciudad de Roca) , un nuevo número de la revista Rocaic que contendrá el capítulo 28 de la serie. Este que te presento hoy, acá, en adelanto.
Les cuento algunos problemillas que se me presentaron para plantear este capítulo.
Les recuerdo que generalmente los capítulos terminan y yo no sé muy bien como siguen. Leo los pocos comentarios que se dejan en este blog, charlo con la gente por la calle, algunos me increpan directamente en la cola de la carnicería, o en la parada de algún semáforo. je. Y cuando llega el pedido del capítulo por parte de la dirección de la revista, me siento en mi estudio, y teniendo en cuenta todo lo que se me dijo, lo hago y se lo mando por e-mail a la diseñadora.
Decidí que el General se defienda del indio, teniendo en cuenta que estamos ante un soldado. Al mirar su imagen del capítulo anterior (el 27), vi con sorpresa que había incurrido en un error involuntario: Le puse el sable en el otro lado.




Respecto al guión, digamos que este capítulo se transforma en un momento determinante de la historia por las palabras del Pescador, en la tercer viñeta. Dice que todo lo que se ha hecho hasta ahora es para provocar este duelo entre el indio y el General.
Un duelo que me parece tiene que leerse como metáfora. A saber: invito a los lectores que les interese el tema de la "Conquista del desierto", sus distintas visiones, las distintas "campanas" que se tañen respecto a el avance militar sobre los indígenas, el factor Chile, etc. etc., a leer estos extensos y jugosos comentarios . Pertenecen al capítulo 26 de Dana y el General, y no tienen despedicio. Creo que este es el duelo que tenemos hoy frente a nosotros. El duelo de "la verdad".
¿De qué lado estás?
Dale, comentá, ayudame a seguir con la historia.
Buenas (y lluviosas por acá) tardes.